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Relleno Surcos

Relleno Surcos

Es un componente presente naturalmente en nuestra piel, sobre todo cuando somos jóvenes. Es el encargado de mantener firme e hidratada la piel. A medida que envejecemos se va perdiendo este valioso componente, haciendo que nuestra piel se vea menos lozana y empiecen a aparecer los temidos surcos y arrugas.

Tratamiento con Ácido Hialurónico

Actualmente existen casi diez tipos de rellenos diferentes a nivel estético pero el Ácido Hialurónico sigue siendo el relleno más seguro y utilizado debido a que es una sustancia natural que se encuentra en nuestra propia piel..La técnica utilizada con Ácido Hialurónico consiste en inyectar cantidades pequeñas del ácido mediante una inyección intradérmica para que éste se integre de forma natural a nuestro tejido dérmico mediante absorción, con la ventaja de que no será rechazado por nuestro cuerpo. Por esta misma razón se considera una forma segura de combatir las arrugas …Cuando la piel envejece se pierde volumen en labios y en surcos nasolabiales. Además aparecen las denominadas arrugas peribucales, alrededor de la boca. Para ello, inyectamos ácido hialurónico por debajo de la piel y a lo largo de toda la extensión que ocupa la arruga. Para evitar alguna molestia, se aplica anestesia local.El Ácido Hialurónico se puede utilizar conjuntamente con Toxina Botulínica porque hay zonas que pueden tratarse mucho mejor con la combinación de ambos obteniendo unos resultados excelentes. Por ejemplo, en zona de labios y surcos debajo de la nariz suele emplearse relleno de hialurónico mientras que para arrugas más arriba de la nariz se suele emplear Toxina Botulínica.

Los rellenos con Ácido Hialurónico y Toxina Botulínica nunca son permanentes. Cada uno de ellos tiene un tiempo de permanencia en la piel.Los principales usos del Ácido Hialurónico:- Arrugas borde labio superior- Caída de comisuras labiales- Reconstrucción del óvalo facial- Relleno de surcos, como el que va de los bordes de la nariz a la boca.- Aumento volumen de los labios, entre otros.

Es un componente presente naturalmente en nuestra piel, sobre todo cuando somos jóvenes. Es el encargado de mantener firme e hidratada la piel. A medida que envejecemos se va perdiendo este valioso componente, haciendo que nuestra piel se vea menos lozana y empiecen a aparecer los temidos surcos y arrugas.